Historia

Al igual que muchas de las razas de lebreles y podencos, el galgo italiano (también llamada ‘pequeño galgo italiano’) tiene un origen ancestral. Se cree que descienden de los perros que vivían con los antiguos egipcios.

En el caso del galgo italiano, se han encontrado restos de sus esquetelos en excavaciones en Grecia que los sitúan conviviendo con los humanos ya en el año 3000 a.C. No se sabe cómo llegaron a la península itálica, pero se cree que fue poco después, lo sitúa a esta raza como una de las más antiguas conocidas.

Durante el Renacimiento se usaba como cazador de conejos y otros animales de tamaño pequeño. Fueron canes muy bien valorados; de hecho, se pueden ver muchos perros de esta raza en retratos de nobles.

Actualmente, el galgo italiano es un perro de compañía y ya no se usa en la caza, al contrario que muchas otras razas de galgos. Su carácter cariñoso y su pequeño tamaño lo han convertido en un gran perro casero.

 

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